
Mezcla de moda, artes visuales y literatura, Ignacio Mejía es una línea de prêt-à-porter franco- mexicana, funcional, rock y urbana reivindicando un estilo post-circunstancial.
Ignacio Mejía reinventa el conocido t-shirt dotándolo de un nuevo corte.
La receta es simple :
Tomar la clásica silueta del t-shirt y desplazar el orden de construcción gracias a una fórmula matemática secreta.
Resultado: unos t-shirts que basados en un juego de dobleces y apariencias invierten la posición del cuello y la manga. Modelos innovadores de t-shirts para mujer que doblados parecen t-shirts simples pero que una vez puestos, adquieren una forma única: amplios en la espalda y ajustados a la cintura.
Esta misma fórmula, que puede ser aplicada a t-shirts de manga larga, sudaderas, vestidos, etc., constituye la firma de la marca.
La principal fuente de inspiración de Ignacio Mejía es su país de origen: México. México atemporal, México de siempre, y México de nunca. El país visto a través del trabajo de sus jóvenes artistas y la riqueza iconográfica de sus culturas populares.
Ignacio Mejía agrega un poco de poesía a sus colecciones transformando la etiqueta de la ropa en un mini-libro realizado en colaboración con la editorial Gato Negro. Cada colección presenta, junto a las intrucciones de lavado, algunas frases, versos o pensamientos de un autor diferente. Este pequeño libro que mezcla instrucciones de lavado y literatura puede mantenerse cosido a la ropa o ser desprendido como material de consulta de un tijeretazo.
La ropa Ignacio Mejía es confeccionada por las costureras de la Maquiladora Dignidad y Justicia, cooperativa de comercio justo creada en el 2004 en la ciudad de Piedras Negras, Coahuila, México por el Comité Fronterizo de Obrer@s (CFO).
El CFO es una ONG mexicana especializada en la defensa de los derechos fundamentales de los obreros de las maquiladoras : su libertad sindical, su salud y bienestar. Activa en varias ciudades a lo largo de la frontera México-Estados Unidos, busca educar, organizar a los obreros, al mismo tiempo que denuncia sus condiciones de trabajo, sus sueldos miserables, y las dicriminaciones y malos tratos de los cuales son víctimas.
El objetivo del CFO al abrir esta cooperativa fue, no sólo crear una alternativa de trabajo para las mujeres practicamente excluídas del mercado laboral, ya sea por su edad, ya sea por su compromiso social, si no demostrar que el trabajo tiene un valor que debe ser remunerado.
El equipo de Dignidad y Justicia fabrica bajo la etiqueta “Justicia!” t-shirts y bolsos comercializados en Estados Unidos gracias a su distribuidor y asociado North Country Fair Trade.
Consideramos que toda persona que trabaja tiene derecho a un salario que le permita vivir dignamente y defendemos en México, el articulo 90 de la Ley federal de trabajo, según el cual: "El salario mínimo deberá ser suficiente para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia en el orden material, social y cultural, y para proveer la educación obligatoria de los hijos".
Son las mismas costureras de Dignidad y Justicia quienes fijan su salario y organizan sus condiciones de trabajo. Calcularon su salario en función de sus necesidades básicas, subrayando el hecho de que el sueldo mínimo en México cubre a penas el 25 % de esas necesidades, y el sueldo promedio sólo el 50%. Como ellas lo precisan, ganan dos veces el salario medio pagado a los obreros de maquiladora y trabajan 40 horas a la semana en lugar de 48 horas como ocurre en promedio en la mayor parte de las fábricas del país.
La prioridad de Ignacio Mejía es minimizar el impacto ambiental. ¿Cómo? Optando por materias naturales, orgánicas o recicladas.
Por el momento, el único algodón orgánico que hemos encontrado en México es cultivado en pequeñas cantidades por comunidades en su mayoría indígenas, de estados del sur, donde es utilizado para la producción local de trajes tradicionales. Hasta que el algodón orgánico y de comercio justo esté disponible en México, adquirimos nuestras telas fabricadas a partir de algodón orgánico certificado proveniente de los Estados Unidos.
A cada etapa de la cadena de producción, hacemos nuestro mayor esfuerzo por recorrer la vía más respetuosa del medio ambiente. Sin embargo, siendo lo orgánico un concepto casi inexistente todavía en la industria textil mexicana, las alternativas ecológicas no son siempre disponibles. No logramos encontrar, por ejemplo, un serígrafo trabajando con colorantes ecológicos.
Nos mantenemos atentos, y esperamos ver mejorar la situación pronto, tanto en lo que concierne a los procesos de teñido natural como en lo que respecta a la producción de un algodón orgánico de comercio justo.
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